PEPA CABALLERO
- Arte abstracto desde su galería virtual -

 

 

PEPA CABALLERO. TEXTO INTRODUCTORIO.

Pepa Caballero es mi vecina. Yo vivo con un enorme y abstracto mural suyo en mi costado. Pepa ha vivido muchos años en Málaga, en la misma casa cuya medianera pintó con los colores -signos- de los múltiples atardeceres marinos que incluso yo puedo disfrutar desde el balcón de mi casa. Yo conocía la casa donde vivo y donde ella ha vivido muchos años por ese mural suyo. Una obra de pintura gigante. Cuando pasaba por la carreterita de El Palo, aquí en Málaga, veía el mural y me gustaba. No sabía que era suyo. Yo no conocía a Pepa personalmente. Sólo sabía quién era. La única mujer miembro del Colectivo Palmo, aquel grupo único de artistas que en los tiempos peores sacaron el arte propio y el ajeno como pudieron para darle vida, palabra y esperanza a una ciudad vacía y amuermada. Cateta hasta decir basta. No sabía, decía, si el mural que guarda mi costado respondía a un dominio sin más de los lenguajes del color. Un buen día tuve que cambiarme de casa. Llegué a donde vivo hoy por casualidad. Mira, la casa del mural de los colores. Miré por el balcón. Estaba atardeciendo. Enfrente mía estaba parte del mural de Pepa. Ella sacó los colores del cielo y los pintó para que guardasen mi costado. Así lo siento yo ahora. Ahora entiendo un poco más en qué consiste su trabajo. Su búsqueda. Su idioma. Su generosidad. «Pero mi verdadero descubrimiento ha sido una pintorcita auténticamente novel que, cuando se desprenda del exceso de color local, dará mucho que hablar».

Esto lo escribía hace unos cuarenta años en el Ideal de Granada, su crítico de pintura Marino Antequera. El motivo era una exposición colectiva de artistas granadinos. La 'pintorcita auténticamente novel' tenía 17 años. Era la primera vez que exponía. Se llamaba entonces y se sigue llamando, Pepa Caballero. A Pepa le hace gracia recordar aquella frase: «una pintorcita auténticamente novel». Luego, cuando Pepa Caballero encontró a la artista que luchaba por crecer dentro de ella, a Marino Antequera le pareció que desviaba su camino. 1?1 prefería a esa niña que pintaba tan bien. Que usaba lenguajes que él entendía mejor, para ser más precisos. Sí, claro que pintaba bien la niña. Claro que tenía aptitudes. Y ahí que iba su padre a intentar matricularla en Artes y Oficios. Hablamos de Granada. Años 50. Más bien, princi­piando los sesenta. Pero vamos, antes que eso de artista, que la familia Caballero era muy de pies en la tierra, mejor que la niña haga algo más acorde con su sexo. Estamos en España. En Granada, nada menos. Años 50. Años sesenta comenzando. Así que a corte y confección. Al mundo de los patrones. De ahí saldría ese amor por las líneas y la geometría, vale. Se le daba bien, cómo no. Digo que tanto lo artístico como lo del sentido común. Pero a ella se le iban los ojos y las narices y hasta las piernecillas, que siempre ha sido muy menuda, hacia las clases de dibujo artístico, de modelado, donde olía a la cocina de los que se plantan delante del lienzo y dicen vamos a ver cómo le meto mano a esto, cómo es eso de lograr un color, la pincelada, qué buena mano, qué bien copia del natural y todo eso.

El olor del óleo me volvía loca. Yo quería ser otra. Hacer otra cosa: quería estar con los artistas.En fin, que no es que quisiese cambiarse de sexo ni huir a Seattle para hacerse una rockstar. A ver si nos situamos. Jovencita en Granada. Años cincuenta, vamos los sesenta recién salidos del horno. Y todo el mundo sabe más o menos cómo era España entonces, ¿O no? No, lo que quería Pepa era ser artista.

Me hacía mis cuadros enteros yo misma. Con los sacos de las legumbres del almacén de ultra­marinos que tenía mi padre sacaba el lienzo. Y con las maderas de las cajas de comestibles me hacía el bastidor. Y si el saco no me daba suficiente, le cosía con mucho mimo otro trozo. Y para que no suene a frase de ésas de te lo digo yo y te lo tienes que creer, Pepa va al fondo de su estudio, donde descansan los cuadros como modelos de pasarela esperando su turno, envueltos en el papel de pompas ése que a los niños nos gusta explotar y no es ni papel ni nada porque es totalmente de plástico. Allí va Pepa, digo, y saca un cuadro de una anciana con un perrillo. Enseña una figura de volúmenes escultóricos casi. De manos huesudas, y el perrillo jugándole entre las piernas. Era un personaje real de la Granada de entonces, añade, una especie de vendedora de castañas, como sacada de una figuración de un drama rural de Lorca, que guardaba un aire a aquel realismo social, con leves toques expresionistas que entonces se hacía en algunos lugares. El marco, el lienzo, todo construido por ella, con las maderas y sacos que su padre tiraba en el almacén del ultramarinos La Perla. Cuando alguien siente una forma de expresión desde las tripas, te ayuden más o menos, ésta acaba saliendo de manera inevitable. Y unos añitos, muy pocos, después de aquella colectiva que te contaba me llegaron a ofrecer una beca en el Departamento de Arte de la Chicago University. David Rosenthal, se llamaba el director. Pero, yo me debía a mi familia y no lo hice. Siempre has sido muy responsable, por lo que veo. Siempre. Cuando no fueron mis padres, fueron mis hijos. Luego tuve que quedarme cuidando a mi madre cuando se puso enferma. Pero bueno, no tiene mucho sentido pensar en lo que una podría haber hecho, ¿no?Todo artista va destilando a lo largo de su vida su lenguaje expresivo a fuerza de imitar, buscar, probar, imitarse, encontrarse y acabar descubriéndose. Es probable que en la época en la que vivimos no se le de el valor que merece la serenidad y la experiencia y nos conmueva aún más la pasión del que lucha con sus demonios interiores aún cuando no sepa qué suerte de exorcismos está lanzando. Aún cuando esas expresiones sean meros balbuceos. Pero el caso es que vivirnos tiempos donde el deseo de algo se convierte en motivo y justificación, la pasión desenfrenada en argumento y la arrogancia en salvoconducto para un olimpo de feria donde lo único que importa es gritar cada vez más alto. Es decir, una especie de postrromanticismo mal entendido. El imperio del gesto. El encumbramiento del capricho. Las pinturas que Pepa Caballero presenta en esta muestra, sus obras últimas, son piezas de maestría en una época en la que nadie quiere aprender nada de nadie para que no se manifieste su ignorancia. Y así vamos muriendo lamentando no haber aprendido a oscuras lo que otros sabían. Pepa ha aprendido sin reservas a oscuras, seguro, pero sobre todo a cara descubierta, delante de la luz, equivocándose en público sin miedo al ridículo, cuál es el idioma en el que sabe decir. Ya no creo que espere que nadie le reconozca maestría. Serenidad. Experiencia. Sabiduría. Ella ya sabe lo suficiente: deja tus signos al alcance de otros, que ya se encargarán otros de robarlos en la oscuridad y hacer como si hubiesen necesitado esa misma valentía para llegar a ellos.

Pero al final todo se nota. Llegar a un color no es sólo cuestión de alquimia. Llegar a que el color signifique, no es sólo cuestión de dominar las dosis y los ingredientes. No sólo se trata de entender y asumir los escritos de Kandinsky, que son casi la biblia de Pepa. Se trata sobre todo de ser honesto. De entender que eso es lo que tú puedes hacer y hacerlo. Pepa hace del color un universo. Luego está la geometría. El equilibrio. El diálogo de líneas y formas simples con colores planos llenos de otros colores infinitesimales en su barriga. Ahí Pepa demuestra que es una tolerante dominadora del espacio. Sabe bien dónde puede haber armonía. Aún más. Cada vez disfruta más encontrando armonía en los extremos de lo no evidente. Siempre desde su enorme capacidad de elegancia. Siempre desde la evidencia que cualquier manifestación artística, pintura o no, no es más que un código de convenciones e informaciones que se transmiten a lo largo de la Historia. Por eso Pepa ha inventado las elipsis en su discurso. Lo que Pepa no pinta es casi tan poderoso como lo que pinta.

He llegado al final de lo que quería contar. Lo que me arrebata más de las nuevas obras de Pepa. Su sentido musical: la búsqueda del tiempo en sus obras. Ya he dicho que aún asombrándome la maestría que le lleva a lograr significantes con colores, combinaciones de contraste entre ellos y entre las lineas geométricas que separan el color, como en un pentagrama, no es eso lo que logra conmoverme más de sus pinturas. No. Son esos espacios en blanco entre los cuadros-piezas donde el espectador -ella la primera- compone su voz y transita por las pinturas para girar sobre ellas y pasearse. Ahí está ese tiempo del que hablaba en dimensión espiritual y moral de compóngalo usted mismo. Esa invitación a seguir dibujando la línea en el vacío. De construir tú mismo el color en el espacio-pared. De permitirte aprender a oscuras, sin que nadie sea testigo de tu arrogancia o tu ignorancia, o tu vanidad o tu miedo al ridículo. Para alguien que ha detenido tantas veces en su vida su relación con su más grande pasión, con su mejor amante porque había otros y otras que demandaban su atención samaritana, no es difícil enseñar sin parecerlo. No es complicado mantenerse en la sombra. Aunque esta esté llena de luz. De sabiduría de la luz, como es su caso. Como es el caso de una pintorcita auténticamente maestra que nos hace participar de su experiencia, alquimia y sabiduría sin juzgarnos.

Qué suerte que no se haya desprendido del color local. Del mismo color que me guarda cada tarde mis ojos y a cada minuto mi costado. Qué mala suerte que los que no se hayan desprendido de la mancha localista seamos los demás, tan apegados a nuestros engaños para no tenernos que mostrar desnudos ante tanta generosidad. Gracias, Pepa, por dejarnos pintar contigo en silencio. A ti te gustaban los puzzles de chica, verdad?

Y con sus ojos azulísimos, el cigarrillo en los dedos y el estudio lleno de rojos, amarillos, naranjas, verdes, dorados y azules indefinibles, con la esencia de Fra Angélico convertida en una línea de pan de oro sobre un fondo azul, Pepa se ríe y dice, ¡Me encantaban!

Héctor Márquez. Primavera de 2004.

 

EL ESTILO DE SU PINTURA.

Color y geometría. Éstas son las bases sobre las que se asienta el fulgurante cosmos en el que nos introduce la mirada de Pepa Caballero. Desnuda y llena a la vez de sorprendentes significaciones, su obra ha ido creciendo en coherencia y madurez hasta alcanzar el grado de penetración que muestran sus últimos trabajos, una rigurosa síntesis que otorga pleno sentido a las intuiciones (en torno a los orígenes, a la idea cíclica del tiempo, a la búsqueda de la unidad primordial) en las que había venido indagando en etapas anteriores. Libres de adherencias externas y más concentradas que nunca, las obras que ahora contemplamos no son sino trozos de plenitud robados al tiempo, puras vibraciones psíquicas que aspiran a disolverse en la materia elemental de la que proceden.

Hay artistas -sucede en contadas ocasiones- cuya labor nace en íntima conexión con el tipo de integridad que traducen sus palabras, su actitud ante lo cotidiano e incluso el propio entorno que eligen para trabajar. Pepa Caballero es una de estas personas. Cuando en fechas recientes me invitó a visitar su estudio me di cuenta de que había entrado en el espacio por excelencia de la poesía, un territorio abierto a lo infinito (o sea, a lo fundamental) y en el que todo brilla y se consume de forma instantánea. Lo que me llamó la atención no fue sólo la abigarrada manera en que se acu­mulaban los objetos por suelos y paredes, sino la atmósfera de mágica ingravidez en la que parecían flotar las cosas allí presentes, sometidas todas al enérgico poder de los colores que emanaban de los cuadros y al disciplinado orden geométrico en que surgían -azules, rojas, amarillas- aquellas incesantes explosiones de vida. Estaba, pues, ante un universo en estado puro, hecho por y para la creación. Envuelto en aquel ambiente, volví a experimentar la impresión de gozo inmediato que despiertan a veces las obras de algunos muralistas contemporáneos o las grandes superficies cromá­ticas del pop-art. Qué lejos, sin embargo, el silencio creador del que nace esta obra de los calculados efectos consumistas y publicitarios al que obedecen muchas de esas manifestaciones. Como una isla interior, el reino de luz que yo visitaba tendía a permanecer, a perpetuar su propia autonomía entre las paredes blancas del estudio, un espacio perfectamente acotado y protegido de cualquier ingerencia externa.

Producto de una larga andadura, la obra de Pepa Caballero viene acompañada de algunos episodios biográficos que marcan el rico proceso evolulotivo que ha ido experimentando su trabajo en las últimas décadas. Ineludible resulta la referencia a Granada (su lugar de origen), ciudad que alimenta muchas de las constantes que su pintura segirá repitiendo a lo largo del tiempo. Más que el recuerdo de unos años concretos, lo que permanece en ella es la idealizada visión de una ciudad cuya imagen primera es la del carmen granadino en el que vio la luz, "jardín cerrado" cuya esencialidad, y pureza están en la base del mundo que pronto comienza a construir. Traspasada de sensualidad, la belleza aprisionada y metamórfica de sus cuadros no dejará de evocar los ritmos básicos -cadencias simétricas de la luz, polifonía del agua- del marco natural en el que transcurre su infancia. Rompiendo con esa situación, su voluntario traslado a Málaga en 1969 supone, si nó un corte radical con el pasado, sí el inicio de una aventura que hace crecer su mirada y que agudiza de forma extrema los sutiles mecanismos de percepción latentes en sus primeros trabajos. Fascinada por la presencia del mar, ella misma acabaría refiriendo la impresión de libertad que significó su llegada a la ciudad y el cambio que experimenta su obra a raíz de ese hecho. "La línea que une Granada y Málaga -me contaba hace poco- siempre me sugirió la imagen de un gran embudo invertido que acaba desem­bocando en la radiante planicie del Mediterráneo... Como el paisaje que me rodea, la pintura que yo hago aquí adopta siempre la perspectiva del plano panorámico, parte de una mirada abarcadora que actúa en horizontal".

Muy selectiva, y al contrario de lo que sucede con otros artistas, su visión no se detiene en la superficie del entorno costero, un mundo poblado de hondas sugerencias plásticas que su pintura fagocita y reapro­vecha en función de un programa estético muy determinado. Símbolo de apertura y renovación, el mar se convierte en el estado de conciencia desde el que se activa el progresivo salto hacia la abstracción que experimenta su obra a partir de 1970 (fecha de su primera muestra individual), y, en definitiva, el productivo proceso intelectual del que dan cuenta sus trabajos de los últimos años. "Buscar la luz allá por donde pasa y disfrutarla allá donde se pose", escribe Juan Manuel Calvo en referencia a su pintura. La frase condensa de forma muy certera el espíritu que alienta en el interior mismo del universo que analizamos. Decisiva resulta, en ese sentido, la actividad que mantiene dentro del Colectivo PALMO, grupo de escultores y pintores de Málaga del que fue miem­bro fundador en 1979, y al que quedan ligadas gran parte de las exposiciones que realiza durante los años 80. Basada en la investigación formal y en un riguroso sistema de análisis, la labor inno­vadora y aglutinante del grupo contribuye a consolidar las brillantes intuiciones que su pintura venía desarrollando en solitario. Cada vez más depurada y metódica, su obra gana en universalidad a la vez que se abre al cultivo de la reproducción seriada, uso en el que seguirá abundando en las décadas siguientes. Unido por un mismo concepto de contemporaneidad, el carácter cohesivo del grupo no impide que convivan en él tendencias muy dispares, reagrupadas a veces en función de las afinidades que comparten algunos de sus miembros. A ese tipo de conexiones obedece la muestra "Arte estructural en Málaga"(1981), exhi­bición celebrada en los locales del Colectivo y en la que figuraban reunidos los nombres de Dámaso Ruano, Manuel Barbadillo y Pepa Caballero, tres de los componentes del grupo en los que el lenguaje de la abstracción adquiere mayor relieve. Estamos, pues, ante un periodo especialmente rico para su pintura y en el que su capacidad de introspección evoluciona hacia el plano metafísico en que queda instalada su obra a partir de ahora.

Otro de los hechos que marcan su trayectoria biográfica es el viaje que realiza a Grecia en 1992, acontecimiento que deja una importante huella en su obra y que ella misma valoraría en lo que tuvo de iniciático y revelador. Fue sobre todo la visita a la Acrópolis ateniense y la vista del Partenón –el templo que lctión dedicara a la joven virgen Atenea- lo que desencadenó el estado de iluminación del que dan cuenta los sucesivos bocetos que fue trazando la pintora tanto ante la presencia directa del edificio como en los años que siguieron después. La experiencia, traspasada linealrnente a cuadros de gran formato, sería recogida en dos exposiciones celebradas en Málaga en 1995 y 1998 respectiva­mente (salas de la Sociedad Económica y Diputación Provincial). ¿A qué pudo obedecer tal impacto? El deslumbramiento tuvo que ver, sin duda, con las innumerables connotaciones platónico-pitagóricas quo se desprenden del uso de la proporción aúrea, canon clasicista en tomo al cual gira todo el edificio. No resulta rara, desde luego, la emoción que despierta el célebre templo en quien había hecho del color (de la escala que va del negro a la más absoluta transparencia) el núcleo central de sus reflexiones. Sometida por el arquitecto y convertida en pura geometría, la luz, en efecto, es la gran protagonista del escenario aéreo sobre el que se alzan las milenarias piedras del Partenón. Por lo que dejan ver los cuadros reproducidos en el catálogo de la exposición a la que me he referido, la intención de la pintora no era otra que la de subrayar la tensión que se establece entre unas formas arquitectónicas perfectamente definidas y el color que brilla aprisionado entre los ángulos de las columnas dóricas que sostienen el edificio.

Asumido momentáneamente por su pintura, el conflicto (solidez/volatilización, o materia/espíritu si se prefiere) seguirá estando presente en los trabajos que realiza en fechas inmediatamente posteriores, momento de transición hacia el des­pegue liberador que experimenta su obra a final de los años 90. La etapa queda ya perfectamente definida en las composiciones que formaron parte de la exposición que bajo el título "Mediterráneo” albergara en mayo de 2000 la sala del Centre Cultural Provincial de Málaga. Lo que pudo admi­rarse allí era un conjunto de cuadros que habían ido creciendo de manera armónica y cuyos vibrante efectos lumínicos prolongaban su acción terapéutica más allá de los muros que los cercaban. Obras, en suma, en las que el color triunfa de forma plena, apenas acotado por las líneas, a veces reticuladas, que separan los distintos planos que integran el cuadro. Vertido en incesantes oleadas de azul y verde (colores que la muestra reitera con especial insistencia), es como si el mar hubiera invadido toda la superficie del lienzo, un espacio vacío y henchido a la vez en el que resuenan de continuo los latidos constantes del tiempo. Aparentemente descargadas de significación, la enérgica elemen­talidad de estas pinturas remite en directo al mundo primordial del que nos habla el pensamiento de Heráclito y, en general, el de todos aquellos cuya meditación gira en torno al tema del regreso y de los orígenes. En ese sentido, no parece casual que haya sido la voz esencial del poeta (presente en todas las exposiciones que ha realizado la autora) la que desentrañe las claves que nos permiten entrar en las vertientes más profundas de su obra.

"Vayamos limpios, como si acabáramos de nacer, como si no hubiésemos visto ni oído nada", escribe Pepa Caballero en uno de sus catálogos. Muy próximas a los planteamientos del místico, estas hermosas palabras (redactadas años atrás) marcan el camino seguido por su pintura hasta desembocar en la espléndida muestra a la que asistimos hoy. Instalada en los terrenos de lo absoluto, su obra nos conduce ahora al interior de un mundo en continuo estado de renovación y en el que todo parece fluir al ritmo del mágico encantamiento en que nos envuelven sus cuadros. Al servicio de lo esencial, es en esta ocasión, en efecto, cuando la fuerza constructiva de su lenguaje adquiere mayor grado de desnudez y eficacia. Detenidos en el lienzo, los colores parecen descansar de una batalla que la pintora ha ido ganando a diario y cuyos resultados se ofrecen ahora ante el espectador en planos perfectamente organizados que extienden sus ecos en una equilibrada gama de tonos y matices. Llama la atención el riguroso control ejercido por ella frente a un universo que tiende a disolverse en el puro gozo de la vista y que, sin embargo, no cesa de retarnos con mensajes que tocan el lado más profundo de nuestro psiquismo. Estamos, pues, ante un escenario cuyas dinámicas vertientes cromáticas parecen arrancadas a veces del mundo onírico de los surrealistas; un surrealismo poblado de resonancias espiritualistas y que -en este caso- diluye la fuerza de sus imágenes en el alucinatorio sueño interior al que nos invitan los cuadros que ahora contemplamos. En realidad a lo que asistimos aquí es al último tramo de un proceso depurativo que ha ido librándose de sus influjos anteriores -cubismo, expresionismo, cons­tructivismo- hasta adquirir el grado de autonomía y plenitud que muestra su producción última.

Lo que nos seduce de las telas que cuelgan ante nosotros no es sólo el radiante cromatismo que se desprende de ellas, sino el estado de gracia en que quedamos envueltos tras su contemplación. Más que cuadros al uso, estas grandes superficies semejan ventanas abiertas al futuro, a la espera siempre de que se trasluzca el milagroso universo naciente que parece ocultarse tras ellas. Cargada de utópicas promesas, el ansia de emancipación que traduce la obra de Pepa Caballero corre muy próxima al pensamiento expresado por María Zambrano (escritora con la que su obra establece no pocas afinidades) en el fragmento que paso a transcribir: "Nacer sin pasado, sin nada previo a que referirse, y poder entonces verlo todo, y sentirlo, como deben sentir la aurora las hojas que reciben el rocío, abrir los ojos a la luz sonriendo, bendecir la mañana, el alma, la vida recibida, la vida, qué hermosura, sintiéndose ser nada o apenas nada. ¿Por qué no sonreír al universo, al día que avanza, aceptar el tiempo como un regalo, un regalo de un Dios que nos sabe, y sabe nuestro secreto, nuestra inanidad y no le importa, que no nos guarda rencor por no ser?" ("El nacimiento. Dos escritos autobiográficos"). Desde ámbitos creativos distintos, la curiosa analogía que se establece entre ellas (algo que confirma también el texto de la pintora al que aludíamos líneas arriba) está en relación con el progresivo despojamiento al que se entregan y, en general, con la vía común hacia el vacío que ambas parecen compartir.

Acabemos con una última reflexión. Ante la intensa llamarada de luz con que nos abrasa (o "abraza", vale también la lectura malagueña) la pintura de Pepa Caballero, cabe preguntarse si no será la mirada femenina la única capaz de desvelar el complejo entramado de significados que subyace en la conciencia de cada uno de nosotros. Eso, al menos, es lo que sugiere Carmelo Sánchez Muros en la honda interpretación -cuajada de brillantes intuiciones- que hace del mundo de la pintora. En una de las prosas poéticas que le dedica ("Cauce del tiempo"), leemos las siguientes palabras: "Pepa propició la existencia del tiempo ante nosotros; dató su luz y su color iluminó su tránsito en sus manos. Ella habitó sus ámbitos y pobló de color las telas que el destino le ofreció en sus momentos laboriosos y mágicos. Pepa fue su cronista. Fue todas las mujeres que precedieron la senda del color en cada época...”. Extraído del oscuro fondo de la memoria, el poder iluminador de su pintura seguirá sorprendiéndonos en todo lo que tiene de elemental y eterno.

Francisco Chica

 

VIDA. NOTA BIOGRÁFICA.

►Pepa Caballero, nace en Granada y vive en Málaga. Juan Sebastián Elcano, 184, El Palo, desde 1973.

►En 1953, estudia pintura y modelado en la escuela de Artes y Oficios de Granada.

►Desde 1960, ha realizado numerosas exposiciones colectivas e individuales con distintas ciudades españolas y ha participado en diversos concursos donde consiguió varios premios para artistas noveles.

►En 1965, ingresa en la Escuela Superior de Bellas Artes, Santa Isabel de Hungría de Sevilla, donde cursa la carrera con matrícula libre y la termina en 1968.

►Profesora de dibujo durante diez anos en diversos centros e institutos de Ia enseñanza Media en Granada y Málaga.

►En 1975 obtiene el primer premio de pintura con la III Bienal Internacional de Marbella.

►En 1977 obtiene el premio de Pintura Colegio Universitario (Universidad de Salamanca) de la IV Bienal Internacional Ciudad de Zamora.

►Fue miembro fundador del Colectivo Palmo de pintores y escultores de Málaga, con el que ha realiza numerosas exposiciones colectivas e individuales y diversas actividades culturales.

►En 1981 organiza un taller experimental de Arte Infantil.

►En 1985 la Excma. Diputación de Málaga patrocina un mural suyo para la barriada malagueña de El Palo.

►En 1990 acude a la Muestra Internacional de Arte ARCO en Madrid, como pintora de la galería Carmen de Julián.

►Ha colaborado como ilustradora en libros de poesía (Editorial Ángel Cafarena); decoración de interiores en locales de la costa malagueña; en la realización de películas documentales Las habitantes de Antequera y la Fiesta de Verdiales (de J.M. Calvo), ambas sobre temas malagueños y en un documental sobre el Albaicín de Granada, que se hizo para la información del Plan Especial del Albaicín. Otras colaboraciones en el Estudio Prospectivo del Litoral Andaluz para la Dirección General de Urbanismo del MOPU, en el apartado de Estudio de Transformación del Paisaje Andaluz. Colaboró, así mismo, en los Estudios de Transformación del Paisaje para los planes de urbanismo de Nerja, Vélez-Málaga y los pueblos de la comarca del Guadalhorce, entre otras cosas.

►En 2002 y 2004 acude a la Muestra Internacional de Arte Arco en Madrid, con la Diputación Provincial de Málaga.

►También en 2004 participa en Estampa-Madrid, con Ediciones Suel.

 

 

EXPOSICIONES INDIVIDUALES

2004 Rincón de la Victoria , Málaga. Casa Fuerte Bezmiliana. “Sobre la marea y otras cosas”

2004 La Línea de la Concepción , Cádiz. Galería Municipal "Manolo Alés". ”Trilogía”.

2003 Málaga. Sala "Italcable".”Trilogía”.

2002 Granada. Galería Cartel. “Mediterráneo”.

2000 Málaga. Centro Cultural Diputación de Málaga (CCP). “Mediterráneo”.

1998 Toro (Zamora). Casa Municipal de Cultura Fundación M. González Allende. “Partenón”.

1998 Málaga. Arte + Sur, con la galería Cartel. De la serie “Partenón”.

1998 Granada. Galería Cartel. ““Partenón”.

1997 Málaga. Sociedad Económica de Amigos del País. “Partenón 2ª parte”.

1995 Málaga. Sala de Arte de la Excma. Diputación. “Partenón 2002” .

1988 Málaga. Galería Carmen de Julián. “Después de la poda”.

1982 Málaga. Colectivo Palmo.

1982 Madrid. Galería Fuentetaja Universal. “Serie Roja y Negra”.

1980 Málaga. Colectivo Palmo. “Serie Roja y Negra”.

1973 Valladolid. Galería Studium. “Serie Roja y Negra”.

1972 Málaga. Sala de Arte de la Excma. Diputación. “Serie Roja y Negra”.

1971 Torremolinos. Galería del Hotel Carihuela Palace. “Serie Roja y Negra”.

1971 Estepona. Galería del Hotel Seghers. “Serie Roja y Negra”.

1970 Estepona. Galería del Hotel Seghers. “Serie Roja y Negra”.

 

 

EXPOSICIONES COLECTIVAS

2004 Estampa (Madrid). Ediciones Srel.

2004 Galería Art-Gea (Torremolinos, Málaga). “Territorio transversal”. Obra de la pintora expuesta desde 2001.

2004 ARCO (Madrid) Botón de muestra "Lo pequeño es grande". Diputación de Málaga.

2003 Sevilla. Antiguo Convento de Ntra. Sra. de los Reyes. Junta de Andalucía.

2002 ARCO (Madrid) con la Diputación de Málaga.

2000 Málaga. Sala Alameda (Diputación). Arte Contemporáneo.

1999 Málaga. Centro Cultural (Diputación).

1998 Málaga. Excma. Diputación de Málaga. “Una mirada colectiva”.

1997 Málaga. Galería la Buena Estrella.

1997 Málaga. Museo de Bellas Artes.

1996 Málaga. Excma. Diputación de Málaga. 25 Aniversario.

1994 Málaga. Colegio de Arquitectos "Colectivo Palmo".

1992 Exposición itinerante "Pintura Malagueña Contemporánea en la colección de la Diputación Provincial de Málaga".

1991 Málaga. Ateneo. Presentación de la carpeta "Trizas", de Dámaso Ruano y Pepa Caballero, poemas de Juán Manuel Calvo.

1991 Málaga. Museo de Bellas Artes. Arte Contemporáneo Adquisiciones y Donaciones 1985 – 1991.

1990 ARCO (Madrid). Galería Carmen de Julián. Málaga. Ateneo de Málaga.

1984 Málaga. Banco Hipotecario.

1983 Marbella. "Colectivo Palmo". Ayuntamiento.

1983 Málaga. Colectivo de Palmo en Palmo.

1982 Huelva. I Certamen Iberoamericano de Pintura. Primer centenario Daniel Vázquez Díaz.

1982 Marbella. "Arte Contemporáneo": Ayuntamiento.

1982 Granada. "Colectivo Palmo". Museo Casa de los Tiros.

1982 Fuengirola (Málaga). Obra sobre papel de Colectivo Palmo. Sala Municipal de Exposiciones Puebla Lucía.

1981 Málaga. Se edita la carpeta "Cantos de Al-Andalus" de Palmo, en la que participa.

1981 Málaga. Centenario de Picasso, Museo de Bellas Artes.

1981 Málaga. Arte Estructural en Málaga con Dámaso Ruano, Barbadillo y Pepa Caballero (Colectivo Palmo).

1981 Málaga. Muestra Colectiva (Colectivo Palmo).

1981 Fuengirola (Málaga). Exposición de Pintura del grupo Palmo (Sala Municipal de Cultura de Puebla Lucía).

1980 Participa en la edición de Obra Gráfica Anual del Colectivo Palmo.

1980 Málaga. Exposición de Dibujo y Pintura. Homenaje a Amnistía Internacional. Diputación Provincial.

1979 Málaga. Inauguración de Palmo (Colectivo de los fundadores).

1979 Churriana (Málaga). Palacio de La Cónsula. Muestra de Arte Actual.

1978 Huesca. III Bienal de Pintura.

1978 Málaga. Galería de Arte de la Caja de Ahorros de Antequera.

1977 Algeciras. Pintores malagueños (Galería Carteia).

1977 Zamora. IV Bienal (Primer Premio Colegio Universitario).

1976 Málaga. Participa en la tirada de serigrafías de 12 pintores malagueños. Galería Lakayí.

1975 Antequera. Málaga. 20 pintores contemporáneos (museo).

1975 Marbella. III Bienal Internacional (Primer Premio).

1975 Salamanca. Selección de Pintores de la III Bienal de Zamora.

1975 Zamora. III Bienal.

1974 Málaga. "Muestra de Pintura Actual". Colegio Oficial de Doctores y Licenciados.

1973 Málaga. "Pintores malagueños de vanguardia". Galería Málaga.

1972 Granada. Galería de Romero Biedma.

1971 Zaragoza. Bienal Internacional.

1971 Sevilla. Exposición XXX Aniversario de la Escuela Superior de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría.

1971 Granada. Exposición "Grupo". Galería Romero de Biedma.

1969 Granada. "Pintores de vanguardia" Galería Romero de Biedma.

1968 Granada. Centro Artístico.

1967 Granada. Centro Artístico-Arte Granadino Actual.

1967 Alicante. XXV Exposición Nacional de Arte.

1967 Barcelona. XXIV Exposición Nacional de Arte.

1967 Granada. Certamen de Pintura Albaizín.

1967 Ciudad Real. Con la embajada artística granadina.

1966 Granada. Centro Artístico.

1965 Carmona, Sevilla XIX Exposición Nacional de Bellas Artes.

1965 Sevilla. Salón de Otoño.

1965 Granada. Centro Artístico. XV Exp. Provincial de Arte.

1964 Logroño. XXII Exposición Nacional de Arte. Palacio del General Espartero.

1964 Granada Centro Artístico. XV Exp. Provincial de E. y D.

1963 Granada. Centro Artístico.

1962 Granada. Liceo Artístico y Literario.

1960 Granada. Liceo Artístico y Literario.

 

MUSEOS E INSTITUCIONES

Hay obras suyas en diversas colecciones privadas en España y extranjero. Asimismo en los siguientes museos e instituciones:

►Ayuntamiento de Marbella.

►Fondos de la Diputación Provincial de Málaga.

►Colegio Universitario de Zamora (Universidad de Salamanca).

►Museo del Grabado de Marbella.

►Museo de Bellas Artes de Málaga.

►Fondos de la Excma. Diputación de Málaga.

►Fondos de la Sociedad Económica de Amigos del País. Málaga.

►Fondos "Italcable" (Unicaja).

►Excmo. Ayuntamiento de El Rincón de la Victoria , Málaga.


 

BIBLIOGRAFÍA Y PUBLICACIONES

2004 Bernardo Palomo. “La renovación plástica en Andalucía desde El Equipo 57 al CAC (Centro de Arte Conceptual) de Málaga”. Editado por el CAC y el ayuntamiento de Málaga.

2004 Enrique Castaños Alés (Diario “El Sur”, de Málaga. 24 de septiembre). Exposición “La marea y otras cosas”.

2004 Héctor Márquez (Diario “El País”), presenta el catálogo de la exposición “Sobre la marea y otras cosas”, celebrada en la Casa Fuerte de Bezmiliana, ayuntamiento de El Rincón de la Victoria (Málaga).

2003 Pintores malagueños de hoy (Diario de Málaga).

2003 Guía de Artistas y Escritoras Contemporáneos andaluces.

2003 Diccionario de Pintores y Escultores Españoles del siglo XX.

2003 Catálogo editado por la Fundación Municipal de Cultura de la Línea de la Concepción.

2003 Francisco Chica. "Mitos y ritos del color", una aproximación a la pintura de Pepa Caballero. Catálogo y exposición “Trilogía”. Celebrada en la sala Italcable (Fundación Unicaza de Málaga).

2002 Publicación “El Maquinista de la Generación nº 5 y 6 (Generación del 27)”. Preproducciones de su obra acompañando los poemas de Luís Antonio de Villena. Página 206-207-208-209.

2001 Revista ARCO, Feria Internacional de Arte (Diputación de Málaga).

2000 Carmelo Sánchez Muros. “Cauce del tiempo”. Catálogo y exposición “Mediterráneo”, Centro Cultural Provincial. Publica el Área de Cultura y Educación de la Diputación de Málaga. También presentado por Juán Manuel Calvo. “La pintura de Pepa Caballero”, primavera del año 2000.

1998 Eva V.Galán. (Ideal de Granada. 24 de marzo).

1998 Juan Manuel Calvo. “Sobre el pintar de Pepa Caballero”. Presentación del catálogo y exposición, editado en la Sociedad Económica de Amigos del País. Obra Cultural de Unicaja. Carmelo Sánchez Muros, participa en este catálogo con su poema “Partenón”.

1997 Enrique Castaños Alés. “Minimalismo cromático”. (Diario Sol de Málaga. 27 diciembre).

1997 Héctor Márquez. (Diario el País. 16 de diciembre).

1992” , editado por la Diputación Provincial de Málaga. También presentado en sociedad por Juán Manuel Calvo.

1995 José Manuel Vallés, presidente de la Asociación Andaluza de Críticos de Arte, de la Asociación Internacional de Críticos de Arte. Catálogo “Partenón”.

1988 Guillermo Busutil (Diario “ La Gaceta de Málaga”. 7 de Mayo). La poética de la luz.

1975 Carlos Arean (Diario “Sol de España”. 13 noviembre). Con motivo del primer Premio de la Bienal Internacional de Marbella, Málaga.

1973 Juan Manuel Calvo. Poemas para una exposición. Valladolid.

1972 Carmelo Sánchez Muros. “Un cuento en cuatro fases para contar los cuadros de Pepa Caballero (Según me relató su gato Tórculo)”. Instituto de Cultura de la Excma. Diputación de Málaga.

 

CRÍTICAS SOBRE SU OBRA

2003 La Opinión de Málaga. Alejandra Guillén.

02/05/01 Revista del CCP Diputación de Málaga, con motivo de su participación en Arco 2001, con el título "Los padres de la vanguardia malagueña".

10/05/00 Diario Sur. Ana Pérez Bryan.

07/05/00 Diario Sur. Guillermo Busutil.

09/05/00 La Opinión de Málaga. Víctor A. Gómez.

11/05/00 Diario El País. Héctor Márquez.

07/11/00 Diario El País. Héctor Márquez.

21/07/98 La Opinión de Zamora. Silvia Fernández.

19/07/98 El Norte de Castilla. Teresa Santos.

24/03/98 Diario Ideal de Granada. Eva Galán.

24/01/98 Málaga Variaciones. Guillermo Busutil.

24/12/97 Diario Sur. Enrique Castaños Alés.

16/12/97 Diario El País. Héctor Márquez.

15/12/97 Diario Sur. Gorka Zamarreño.

06/12/97 Diario Málaga Costa del Sol. Pintores malagueños de hoy. María Eugenia Melero.

08/03/95 Diario Sur. María Eugenia Melero.

07/03/95 Diario Sur. Guillermo Busutil.

12/05/88 Diario Sur. José Mayorga.

07/95/88 La Gaceta de Málaga. Guillermo Busutil.

03/05/79 Diario Sur de Málaga. Rafael Cortas.

22/11/75 Arte. Noticias médicas. J.M. Vallés.

13/11/75 Diario Ideal de Granada. José G. Ladrón de Guevara.

30/10/75 Gazeta de Arte. J.M. Vallés.

21/10/75 Diario Sur de Málaga. Rafael Cortas.

21/10/75 Diario Sol de España. Carlos Arean.

19/10/75 Diario Sol de España. Rafael Esparza.

30/07/75 Diario Patria de Granada. José G. Ladrón de Guevara.

12/12/73 Diario Regional de Valladolid.

07/12/73 Diario Norte de Valladolid.

04/12/73 Diario Libertad de Valladolid. Calabia.

01/08/72 Diario Sol de España. Antonio Parra.

26/07/72 Diario Sur. Rafael Maldonado.

05/07/72 Diario Patria de Granada. José Ladrón de Guevara.

05/07/72 Diario Sol de España. Juana Basabe.

06/06/71 Diario Sol de España. Antonio Parra.

06/06/71 Diario Patria de Granada. Mary Carmen Riaza.

12/05/70 Diario Ideal de Granada. Marino Antequera.

16/02/67 Diario Ideal de Granada. Marino Antequera.

15/12/65 Diario Ideal de Granada. Marino Antequera.

14/12/65 Diario Patria de Granada. Lorenzo Ruiz de Peralta.

07/11/65 Diario Ideal de Granada. Marino Antequera.

14/09/65 Diario Ideal de Granada. Marino Antequera.

05/09/65 Diario Ideal de Granada. Marino Antequera.

05/05/65 Diario Patria de Granada. Lorenzo Ruiz de Peralta.

24/03/64 Diario Patria de Granada. Lorenzo Ruiz de Peralta.

02/10/64 Diario Ideal de Granada. Marino Antequera.

29/03/63 Diario Patria de Granada. Lorenzo Ruiz de Peralta.

26/03/63 Diario Ideal de Granada. Marino Antequera.

11/02/60 Diario Ideal de Granada. Marino Antequera.

 

 
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